Durante
el siglo XIX, el impresionismo atrajo a un gran número de mujeres
artistas. A pesar de ser relegadas por su condición femenina y por sus
temáticas costumbristas, muchas de ellas, como Berthe Morisot nos han
dejado preciosas obras de arte que en la actualidad tienen su sitio en
las grandes pinacotecas mundiales.
Una burguesa pintora

Cuando tenía
20 años Berthe conoció a Camille Corot, un destacado pintor de paisajes
perteneciente a la Escuela de Barbizon que la acogió como discípula.
Además de enseñarle a mejorar su técnica pictórica, Corot empezó a
introducirla en los círculos artísticos de París.

Cuñada de Manet
En sus
frecuentes visitas al Louvre donde Berthe pasaba horas copiando las
grandes obras del pasado, conoció a Édouard Manet que fue maestro para
él mientras que Berthe fue a su vez fuente de inspiración para
destacados lienzos del artista como su famoso cuadro El balcón. En 1874 se casaba con su hermano menor, Eugène Manet. Su matrimonio con un pintor fue quizás lo que facilitó que Berthe pudiera continuar su faceta artística siendo esposa y madre